Practicamente acabo de desacer la maleta de haber pasado un maravilloso fin de semana con mi novia Lidia.
Ha sido genial. Hemos estado en una casita rural en León, al pie de un maravilloso lago, rodeado de montañas. Super tranquilas.
Y ya lo estoy echando de menos. Me encantaría que este viaje hubiera durado mas días, yo estoy de vacaciones hasta el día 2 de enero, pero Lidia no, así que nos tuvimos que marchar de semejante maravilla de lugar y volver a Madrid, lleno de coches, gente y ruido.
Yo soy de esas personas que piensan que de Madrid al cielo, pero, que me dejen pasar grandes periodos de tiempo en estos maravillosos lugares, en los que el ruido mas fuerte que oyes es tu propia espiración.
Estoy encantada de este fin de semana, y mientras Lidia mira un par de cositas en su ordenador, yo me dedico a escribir a modo de pensamiento lo que ha supuesto para mi este maravilloso fin de semana.
Ha sido mi primer viaje con ella, y no ha podido resultar mas agradable.
Las dos vivimos aquí en Madrid, aunque ella no es de aquí, y sus padres viven en Galicia, así que dejo su apartamento de alquiler y se vino a vivir a mi piso, lo cual fue genial, ya que ahora sacamos adelante un alquiler entre las dos, y siempre dormimos juntas, pero la experiencia de hacerlo en un lugar tan maravilloso como en el que hemos estado ha sido inigualable.
También puedo decir que ha hecho un tiempo de perros, pero no me ha importado, ya que, como he dicho, nada ha perturbado un fin de semana tan mágico.
Que bien lo he pasado.
Besos para tod@s